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martes, 24 de agosto de 2010

Ehab, Pizza & Pita

Siempre te encuentras con días en los que no tienes ganas de hacer nada, entre esas cosas: cocinar. Así mismo siempre hay opciones  de restaurantes que tal vez para estos casos puedas probar.
Estando en Madrid, me encontré con algunos días de esos, pero tampoco podía darme el lujo de que sean muy seguidos. En la búsqueda de ese lugar, que no fuera el ya conocido doner kebab y buscando algo de economía para mi bolsillo, di con una pizzería -de hecho en la misma c/Fuencarral, 93- cuyos dueños son egipcios. Se llama Pizza & Pita y puedo decir que las pizzas son ricas, baratas y te sacan de apuro.
Con Nad, íbamos bastante seguido, sobre todo cuando teníamos trabajos o simplemente porque teníamos hambre -nada raro en nosotras- y la amistad con Ehab, uno de los dueños, surgió cuando le pregunté si vendía o preparaba Babba Ganush o Hummus, pues toqué uno de sus puntos débiles: la comida de su país. No, no la preparaba y no la comía desde hace ya algunos años desde que estaba viviendo en España.  En ese momento lo entendía perfectamente. Yo también extrañaba la comida.

Él fue una de las personas que también nos dio muchos consejos antes de ir a Egipto.  Y tenía toda la razón cuando dijo que nos encantaría todos y cada uno de los lugares que visitemos.  Y que, aún así, no lo veríamos todo.
Y puedo decir también comí Babba Ganush y Hummus hasta hartarme :P

sábado, 21 de agosto de 2010

Samuel, un completo desconocido

"No hables con desconocidos"
"Si un desconocido te dice: Tu mamá te está esperando acá, NO VAYAS!"

Esos eran algunos de los consejos que me decía mi mamá cuando era niña. Ahora de adulta, en son de broma, me los sigue diciendo y después de la bendición me dice: "ah! y no estés inquieta en clases" -eso porque una vez en segundo grado escribieron en mi leccionario: Su niña ha estado inquieta en clases-
Pero a veces los desconocidos llegan a ser conocidos...

Todas las mañanas salía a entrenar, más o menos lo empecé a hacer a inicios de Febrero, y durante ese tiempo siempre tomaba la ruta de la calle Fuencarral hacia cualquier dirección que me llevasen las calles -era una forma de seguir conociendo Madrid-
Afuera y a un costado de la puerta de Starbucks -de la c/Fuencarral obviamente- estaba Samuel, un ghanés que vendía periódicos, siempre muy sonriente con todos los que pasábamos por ahí. Durante todos los meses que pasé por ahí, siempre estaba con una sonrisa y deseándome un buen día.

Un día me detuve un rato a platicar con él, pero realmente nunca supe nada de él, era un completo desconocido bastante culto con el que conversaba de fútbol, gastronomía, gobierno, sobre la gente y por supuesto: trivialidades de la vida.

viernes, 30 de abril de 2010

Entrando a la dimensión desconocida

Todo comenzó con un Té verde de mango, en una Tetería de la c/Espíritu Santo, un miércoles después de clases y después de haber tenido un largo día de trabajo en el proyecto ARCO
Una cosa llevó a la otra, la larga plática, y la exhaustiva caminata nos llevó a un repentino cambio de escenario:  de la tranquilidad de la Tetería al escándalo de una disco llamada Sol y Sombra, cerca de Sol.
Dijimos: “Nos tomamos algo y nos vamos que el metro cierran a la 1:30”. La 1:30 se convirtió en 4:30 por lo que nos tocaba regresarnos caminando a cada una a su casa.
Para llegar a mi depar tengo que caminar dos calles muy largas: Montera (conocida como la calle de la prostitución), misma que cruzando la Gran VÍa (la avenida principal) se llama Fuencarral. Son como 25 minutos a pié (esta vez los más largos)
Una vez que empiezas a caminar por esa zona,  un miércoles a las 4:30 al parecer todo se transforma, me habría encantado filmar todo lo que vi, porque era de película (no puedo negar que me dio un poco de miedo).

Las prostitutas, que por lo general ves en las mañanas y tardes paradas en cada puerta, se desataron:
A la derecha: Tres prostitutas montadas una encima de otra tocándose. A la izquierda: dos prostitutas una bajándose el pantalón y otra subiéndose la falda. Sigues caminando. A la derecha: dos prostitutas correteando a un muchacho para ganarse la noche. A la izquierda: una prostituta cerrando el negocio y yendo para el motel. Sigues caminando: A la derecha : una prostituta gritándole al chico que pasaba delante de ella. A la izquierda: La prostituta que hablaba por teléfono… y más allá las dos prostitutas que se llevaban halando a otro muchacho.

Llegué a Gran Vía y me dije: Uff! Ahora sí a Fuencarral, se acabó el show. ¿Se acabó el show? Pues el show continuaba:
A la derecha: una gorda, pero exageradamente gorda, con un mini vestido negro, tacones altos, enseñando la mitad de los senos,  fumándose un tabaco. A la izquierda: dos travestis insultándose. Sigues caminando. A la derecha  unos emo formando botellón, de frente unos travestis que venían caminando y conversando de su noche (no necesitaban gritarlo, ¿no?), y de repente vi lo más horrible... no podía dejar de mirarla fijamente: era una señora vestida de negro, con un pañuelo negro en la cabeza, un poco jorobada, su cara muuuuy arrugada de la mala vida, ojeras bien marcadas, ojos y párpados pintados de negro intenso y con una mirada penetrante. ¡¡Era una bruja!! Era una bruja de verdad, tal cual la pintan en los cuentos. Bueno, seguramente era una gipsy, pero NUNCA me voy a olvidar esa cara y del escalofrío que me dio al verla.

Realmente me sentía en la dimensión desconocida o en uno de mis sueños bizarros. Lástima que no tenía una videocámara para que puedan verlo todo en slowmotion tal cual lo vi yo.

domingo, 14 de febrero de 2010

¡Cuidado con los carteristas! Cuide sus pertenencias (CASO 2)

CASO 2: ARI. Saliendo de clases con Nad, Ari y Ginevra, previo a la fiesta de Publicitarios por Haití, decidimos ir a los 100 Montaditos de la calle Fuencarral para hacer tiempo y comer algo mientras esperábamos a Sully.Ya habíamos ido antes al lugar y nos pareció algo atractivo para ir a tomarnos unas cañas. 
El lugar siempre está lleno, afortunadamente encontramos un espacio en una de las barras y nos acomodamos ahí. Cuando ya era la hora de partir, Ari se da cuenta de que su cartera ya no estaba. La buscamos por los alrededores de donde estuvimos dentro del lugar sin lograr encontrarla. 
Empezamos a hacer memoria de cada momento desde que llegamos, de cada persona que pudo haber pasado y la UNICA persona que se nos acercó dos veces, fue la mesera a retirar los vasos y platos desocupados. Realmente nadie más pasó junto a nosotras. 
Ari se acercó a la barra principal para pedir permiso y revisar las pertenencias de la mesera encargada de nosotras. El mesero 2 le dijo que podía pasar a revisar ya que no tenían nada que esconder, pero el manager o encargado no aceptó y nos dijo que la única forma de que entremos a revisar es trayendo a la policía. 
Mientras Nad y Ari se fueron a ver al policía. Ginevra y yo nos quedamos en los 100 Montaditos. Por otro lado Sully acababa de llegar. 
Ginevra muy enojada, empezó a discutir con el manager del lugar. Había una cámara que estaba exclusivamente apuntando hacia la barra donde nos encontrábamos y le pedíamos revisar el video (cual CSI nosotras jaja), pero el tipo muy a la defensiva nos dio un rotundo NO. ¿Por qué? Porque supuestamente las oficinas se encontraban en ni se qué parte fuera de la ciudad y sólo tienen acceso cuando presentas una denuncia, alguien te la acepta y se abre un caso de investigación pero no para robos de carteristas, ya que eso era lo más común. Se escudaban en decir que la gente está advertida gracias a un cartel que se encontraba pegado en la pared que decía: CUIDADO CON LOS CARTERISTAS, CUIDE SUS PERTENENCIAS. 
Decidimos dejar de discutir con el manager. Hasta eso Nad y Ari llegaron y nos dijeron que los policías le habían dicho: Eso es muy común a diario, no vamos a ir por eso.
Desafortunadamente en esa cartera estaban los documentos personales, 2 celulares, dinero en efectivo, tarjetas de crédito, mismas que tuvo que bloquear... y bueno, ya más o menos saben el proceso.
Ahora, a estar más pilas (o como dirían en la patria: ONCE con la cartera, ¡ponte mosca!) con las pertenencias.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Manuela Malasaña

El piso donde vivo queda en la Calle Manuela Malasaña. Específicamente va desde la conocida calle de Fuencarral (una de las más comerciales, locas y divertidas –por ahora mi favorita-) hasta la calle de San Bernardo. Queda entre el Metro Bilbao y el Metro de San Bernardo. 
La c/Malasaña ha sido bastante famosa por muchos madrileños por la cantidad de bares y restaurantes que posee. Nunca me imaginé que la ubicación fuera genial, en cuanto a ocio nocturno se refiere. Pero claaro si necesito ir a una farmacia o al supermercado, pues me toca caminar muchísimo más.
En mi primera noche madrileña, junto con Chris, Derek y dos amigos más de ellos, Steve y Andy, recorrí algunos bares: El Chambao (al lado del piso), Ave Fénix (me encanta!), Molly Molone´s  (el favorito de los chicos) y el otro no recuerdo, pero queda cerca de la plaza Dos de Mayo a unas pocas cuadras de aquí. Próximamente recorreré más lugares a ver que tal, sobre todo donde la caña (cerveza) sea barata.
Aunque si necesitas cerveza barata siempre hay chinos en cada esquina vendiendo latas de cerveza a un euro. Y eso es lo único que saben decir: celveza, un eulo, celveza, celveza, celveza, un eulo.



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