domingo, 29 de mayo de 2011

México - La aventura en agua

No sé qué me creo a veces. Pienso que lo puedo hacer todo y al rato de la hora -en este preciso caso- me quedo sin respiración. Un ejemplo más reciente, fue en Galápagos, cuando pensé que podía nadar mar adentro ida y vuelta sin ningún problema.

Para ir a las Cascadas de Tamul, había que ir en carro hasta un río, tomar una lanchita, remar unos cuantos kilómetros contracorriente, luego caminar por unas piedras que no eran rectas sino que tenían una inclinación particular -de manera que el pie quedaba tambaleando- y luego seguir remando hasta llegar a la magnificente cascada. Sin dudar dije: ¡Claro que podemos remar hasta la Cascada! (PAUSA: Siento que ya no puedo utilizar con toda libertad la palabra "Claro" sin que piense en la telefonía móvil. ¡QSQ!)


Nunca conté con el factor "sol canicular", mismo que a la venida, casi me mata de insolación. Bueno, esa noche tuve migraña, era de esperarse.
Créanme que con esa cara NO regresé!
Desafortunadamente por la falta de lluvias, la Cascada de Tamul no más tenía un chorrito
Aquí desembarcabas para tomar alguna bebida, comer algo y pos supuesto refrescarte en un Cenote
Qué diferencia se sentía estando a unos pasos fuera del Cenote. Afuera era un fogonazo, y luego al entrar al mismo, hacía frío, el agua era bien helada y sirvió mucho para refrescar.
Muy cerca, a unos cuantos kilómetros, quedaba el Río de Tambaque. Como el clima de este lugar es bastante caluroso, muchos recurren a pasar la tarde en el Río, ya que sus aguas heladas, ayudan a calmar bastante las altas temperaturas, un poco sofocantes.
Nad y yo, también formamos parte de ese número de personas que se refrescaron en el agua, con ropa y todo!

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