domingo, 8 de mayo de 2011

Cuando la inspiración se acaba

Tengo una fascinación por los sketchbooks; actualmente tengo algunos de varios modelos, unos tienen líneas, otros tienen cuadros, pero me encantan los que tienen las hojas en blanco. He recibido algunos como regalo, he comprado otros, pero un día vi uno que era perfecto para empezar a llenarlo. 
En agosto 2008 salí por primera vez a vivir fuera de casa, mi destino: Buenos Aires; eran tan sólo por seis meses, pero tenía una fuerte motivación o inspiración para escribir, dibujar y crear. 
¿Recuerdan la película Elizabethtown? ¿Recuerdan el libro? Bueno, la idea era más o menos parecida, y tal vez tomé la idea de hacer uno igual, pero aplicada a otras circunstancias de mi vida. 
Seis meses, no fueron suficientes para llenarlo, pero la inspiración de seguir escribiéndolo y diseñándolo  seguía latente y más aún de querer verlo terminado.
Regresé a Ecuador, pero seis meses después, para octubre 2009, ya estaba viajando a Madrid, el libro siempre viajaba conmigo a todos lados... (como cuando quieres llevar el recuerdo de alguien a todas partes) pero esta vez, ya estaba más avanzado y con mucha más inspiración que en cualquier otro momento. Sabía que en cuanto terminara mi viaje, lo finalizaría. Creo que de todas las cosas que he diseñado, éste ha sido lo mejor ¿obra? que había hecho... de esas cosas que sólo haces porque te nace... 
Un día, de la noche a la mañana la inspiración se fue. ¿Y qué pasó con el libro? No lo sé.
Pues hoy, hace exactamente un año atrás, lo dejé en una Librería de Madrid, en la sección de ciencia ficción y me preguntaba qué sería de la vida de él.
No sé si alguien lo habrá visto, lo habrán botado, lo guardaron o todavía siga ahí... y si alguien lo tiene o lo está leyendo, o lo hace película (jaja no creo) fue escrito desde el fondo de mi corazón.
Se titula: masakiland

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