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jueves, 25 de marzo de 2010

Valencia (día 3) - El Retorno

Después de comer la riquísima paella y sintiéndome aún zombie de las pocas horas de haber dormido, esa noche hicimos un último recorrido por la ciudad. Mi resfriado avanzaba, sentía cómo se me iba congestionando la nariz poco a poco hasta el punto de tener que respirar por la boca; no podía falta la buena lluvia que terminó complementando la escena dramática del momento... pero ni modo, a seguir paseando. Aforutnadamente Doña Migraña no apareció. 
Paramos en algunos bares, y en uno de ellos conocimos a dos chicas locales: Alba y la amiga de Alba. Lo mas chistoso es que la amiga de Alba era el personaje del cual nadie sabía su nombre y sin embargo farreamos toda la noche con ella. Nos llevaron inclusive a otro bar donde las cervezas eran aún más baratas: Dos cervezas por un euro. Los chicos ni cortos ni perezosos se quedaron en ese lugar. Yo estaba realmente agotada y necesitaba dormir, así que a las 2am me regresé al hostal a dormir en la habitación compartida para 8 personas.
Realmente no hay mucho que contar de este último día.
A la mañana siguiente partimos para Madrid, dormí todo el viaje –cuatro horas en bus- pero no me quejo, fue un viaje de muy bajo presupuesto y con mucha diversión incluida.
Y... eso es todo.
Estación del Norte
Decoración de las calles
SEGURIDAD y PROTECCION en la Estación de buses

martes, 23 de marzo de 2010

Valencia (día 2) - Las calles de Valencia

Realmente de Valencia no pude fotografiar mucho pero tengo una historia que no puedo dejar de escribir; mientras la vivía era medio desesperante, pero ahora me da muchísima risa recordarla. Es larga, pero aquí va.
Cabe mencionar que por las fechas de temporada alta valenciana no encontramos por Internet ningún hostal u hotel disponibles para ese viernes, sólo conseguimos uno para el sábado; nos disponíamos a celebrar toda la noche y madrugada hasta que dé la hora del check-in en el hostal, aproximadamente al medio día del sábado. Pero nada de eso sucedió.
Ahora, volviendo a la fiesta de Las Fallas el viernes: Mientras estábamos en todo el auge de la celebración de la quema de los ninots, agrupados en una calle junto al Ayuntamiento y formando nuestro botellón, hubo un momento en que todo se repletó de muchísima gente para la quema del último monigote.
Eran aproximadamente las 12:30am y nadie había cenado. No me encontraba en mis cabales en aquel momento y me fui con Pablo a buscar un lugar para comer algo. No sé en qué pensábamos cuando nos inmiscuimos en medio de la muchedumbre buscando un restaurante o lugar abierto.
Caminamos un buen rato por la calle principal y mientras lo hacía recibí la llamada de Karla desde Ecuador. Por alguna razón Karla terminó hablando con Pablo y yo no recuerdo qué más hablamos. Unos pasos más adelante vimos un local abierto, el único por lo visto. Entramos, nos sentamos, pedimos la carta y por alguna razón Pablo se sintió “spyed” y a la cuenta de 3, salimos corriendo de ese lugar como si hubiésemos visto al demonio. No me pregunten por qué. No lo sé.
Vimos un kebab abierto. No dudamos ni un segundo y salimos corriendo nuevamente hacia el lugar como si hubiésemos visto agua en medio del desierto. Nos sentamos en la calle a comer y una vez finalizado nuestro “banquete” decidimos regresar con el grupo.
Empezamos a caminar hasta el lugar del botellón, y cuando entramos por la calle que nos llevaba al ayuntamiento, una masa de gente venía hacia nosotros. Nos tocó ir contra corriente para poder llegar. Con mucho esfuerzo y desafiando obstáculos (la gente) llegamos y lo único que había era: NADA. Ya no estaban ahí.  Los llamamos al celu y ni ellos mismos sabían dónde estaban, es más nadie sabía dónde estaba cada quien. No habían taxis, no teníamos mapa y todos ya estaban del otro lado.
No tengo idea cuanto caminamos, ni tengo idea en qué partes estuvimos caminando. Ya eran las 2am, nos moríamos de sueño, de cansancio y no teníamos rumbo fijo. Ya la fiesta había acabado. Y aquí empiezan nuestras opciones para dormir:
1. Nos sentamos en una parada de buses que fue nuestra primera opción para dormir.  No encontramos ni un hotel vacío. Estuvimos media hora entre dormidos y despiertos hasta que pasó un alma y le pregunté dónde había algún hostal u hotel (realmente no nos importaba pagar lo que cueste con tal de dormir) Nos dio unas indicaciones y lo único que logramos fue perdernos mucho más. Y NUNCA encontramos en bendito hostal/hotel recomendado.

2. Vimos un portal de un edificio y lo vimos como segunda opción para dormir. Ya nos quedábamos dormidos, pero el frío, Dios, ¡QUE FRÍO!. Empecé a temblar. Eran las 3:15am. Esto no podía quedarse así. Mi otra idea era ir al Hostal del sábado a pesar de que sabía que no había lugar.  Tomamos un taxi (finalmente aparecieron). Para variar se perdió el taxista también, esto ya era el colmo, así que nos bajamos y decidimos irnos por nuestra cuenta a buscar la c/Samaniego.
C/Samaniego (era una peatonal)
3. Preguntando y preguntando a toda la gente ebria de la calle, dimos con el lugar. Muy refundido por cierto.  Entramos como si nada, y el dueño nos terminó botando porque no estábamos hospedados ahí ese día. De haber sabido que era un viejo histérico no me hubiera hospedado por nada del mundo en el Valencia Center. Igual él no tenía la culpa. Nos quedamos sentados junto a una puerta. Ya eran las 4am
La puerta donde medio dormimos
4. A las 6:30 decidimos irnos caminando hasta la estación de buses. Seguramente ahí estaría más calientito por ser un lugar cerrado y con asientos donde dormir. De todas formas teníamos que ir para ver nuestras maletas en los casilleros. Efectivamente había mucha gente durmiendo en el suelo, y nosotros no dudamos en hacerlo. Cuando ya estaba quedándome dormida, llega un guardia y dice: “Buenos días, por favor ya no pueden estar aquí. Bajen a la sala de espera”
Sí, ahí en el suelo, junto a los casilleros dormimos.
5. Bajamos a la Sala de Espera y nos acomodamos en una esquina. Ya eran las 7am. Pude haber dormido una hora entre que me dormía y me levantaba. Llegó nuevamente el guardia y nos levantó ya que no podíamos estar en el piso durmiendo. De todas maneras no podía dormir, me preocupaban los documentos (pasaportes) y por supuesto mi cámara.
Sí, ahí, junto a la basura nos tocó dormir también
A las 8:30 ya no pude más y me quedé sentada escuchando música. Me sentía zombie, me moría de frío, pero era frío interno. Ni con un café caliente se me quitaba.
Pablo hizo caso omiso a la orden del guardia y siguió durmiendo en el suelo de la sala de espera. De repente se me acerca un tipo rarísimo y me preguntó si el chico –refiriéndose a Pablo- era mi compañero. Afirmé y luego se fue.
Literalmente en un abrir y cerrar de ojos, lo vi parado detrás de mi, pero detrás del vidrio y viendo en dirección a unas chicas que también dormían en el suelo, con una mirada de enfermo. Me di cuenta que era loquito y le gustaba observar los traseros de las chicas mientras duermen.
En otro abrir y cerrar de ojos, lo vi acostado al lado de Pablo. ¡QUES QUE! Me pegué el susto de la vida, pensé que nos iba a robar o drogar. Pero luego me di cuenta que desde esa perspectiva se veían mejor las nalgas de las chicas jaja. ¡Enfermooo!
Bajó nuevamente el guardia y de nuevo los levantó a todos. Así que no quedó otra que irnos de ahí. ¿Dónde? A desayunar. Eran las 9:30am
Y el es mi amigo Pablo jeje =P
Quedamos en encontrarnos con Derek a las 11am en el Puente de las Artes, para luego irnos finalmente al Hostal, donde dormí el resto del día en una cama horrible, pero calientita. Resto del día: dos horas jaja no pude dormir más.
No todo fue malo, luego de esto nos fuimos por una paella valenciana y otra de mariscos ¡BUENÍSIMAS!

Con esta experiencia le tengo aún más consideración a la gente que vive y duerme en las calles con muchísimo frío. En estos momentos tengo un fuerte resfriado, morados en las piernas y dolor de espalda.

lunes, 22 de marzo de 2010

Valencia (día 1) - Las Fallas

Cada año del 15 al 19 de Marzo se celebra en Valencia, España una tradicional fiesta llamada Las Fallas que consiste en la fabricación de enormes monigotes muy coloridos y con materiales combustibles, llamados ninots, mismos que son quemados el último día, a excepción del ninot ganador (ya que al mismo tiempo es un concurso) que se salva de ser quemado.
Toda la semana es una gran fiesta en la ciudad. Mi viaje a Valencia coincidió con el último día de las Fallas, el 19; es decir, el día de la quema: La Nit de la Cremà.
Sentía que estaba celebrando Año nuevo en Ecuador: monigotes, fuegos artificiales, camaretas, petardos, gente ebria, música y el olor a pólvora. El concepto de la quema de monigotes es mas o menos parecido al de nosotros, pues se crean los ninots bajo un concepto satírico de lo ocurrido durante el año y se piensa que al ser quemados se eliminan todos los problemas y males acontecidos durante el mismo.
Aquí algunas fotografías que pude tomar entre la multitud de gente en la que me encontraba.