Siempre amanecía con algún “ayayay” o cortada en las manos, codos, rodillas y piernas. No me explicaba el por qué, hasta que un día moviéndome en mi cama me di con la pared y sentí como se me raspó la piel. ¡OUCH!.
Otro día quise saltar la cuerda en el pasillo, para –según yo- hacer algo de ejercicios, y lo único que logré fue rasparme los nudillos de las manos con la pared mientras hacía el movimiento circular para saltar ¡OUCH!
La solución fue poner una de las almohadas contra la pared, cual cuna de bebé o separar la cama de la pared.
Detalle de la textura de la pared
Si no fuera por esa almohada colorida, pensarían que estoy internada en un manicomio
Links de interés acerca de esta técnica llamada: gotelé ( gracias María por el dato ;) )